Antonio Medina Guevara - Página de mis trabajos literarios
Antonio Medina Guevara - Página de mis trabajos literarios 

Lo poco que nos queda de nuestra histórica Alcazaba se derrumba:

Parece mentira que Baza, Freila y Zújar en pleno siglo XXI sigan considerando sus históricas alcazabas igual que en los cinco siglos pasados: unas ruinas.

En cualquier otro lugar de nuestra geografía los monumentos que significaron la caída del último Reino Nazarí peninsular y la formación de la España moderna no habrían consentido que esto pasara por la trascendencia de los mismos,pero por lo que se ve los aires del Altiplano han venido secando nuestras seseras históricas y así no va. Lo llamativo es que nadie mueve un dedo en aras de recuperar lo poco que queda para mostrar al mundo el punto donde se completó la unidad nacional actual, aunque naturalmente salvando la Alhambra y otros monumentos gracias a las sensibilidades foráneas que se maravillaron de lo que nosotros despreciábamos, y que en nuestro caso seguimos despreciando.

Lo poco queda de La Alcazaba es una completa ruina, salvo lo enterrado y unos pocos restos de muralla que tarde o temprano también desaparecerán, de seguir así. Si a esto sumamos que en los últimos decenios se han permitido hasta cerrar el paso al monumento y absolutamente nadie ha levantado la voz ante semejante disparate, pues qué decir de lo que somos y representamos.

No cabe duda que recuperar lo que queda de un monumento así para la posteridad es un tema complejo y posiblemente caro, pero con el ejemplo de Serón, donde han “fabricado” un castillo en el lugar donde se aposentaba su alcazaba, de mucha menor importancia (sin que se molesten), significa que con ganas todo se puede arreglar, más, si tenemos en cuenta la ingente cantidad de dinero que se ha gastado en proyectos fallidos que no valen para nada, ni está justificado el gasto, ni tienen el carácter histórico de nuestra Alcazaba que puede traernos turismo y su consiguiente empleo a la Villa. A tal efecto se debería crear una comisión ciudadana-institucional que velara por evitar los derrumbes, primero, y estudiar proyectos de aprovechamiento y regeneración, después: eso no daría salarios políticos ni réditos injustificados, pero en cambio daría a la Villa lo que merece por su historia, sin olvidar que puede ser una magnífica fuente de ingresos por turismo.

En nuestra Alcazaba concurren intereses privados y públicos en su abandono, algo que debería llevarnos al estudio de posibilidades técnicas en beneficio de todos con un proyecto de afianzamiento y recuperación de lo que queda, así como aprovechar el espacio público del rellano con la consiguiente explotación pública, pero para eso hace falta genio e interés en desarrollar algo que disfrutarían nuestros hijos y nietos y que sumado a la romería más antigua del Reino de Granada, la mejor obra de Moros y Cristianos en nuestros Papeles de Zújar, el Negratín y nuestros baños termales, más los incontables monumentos paisajísticos que nos rodean, darían vida y gozo a los zujereños, pero cinco siglos de apatía e inoperancia pesan mucho y me temo que dentro de unos años a alguien se le ocurrirá allanar la Alcazaba para que las cabras puedan pulular por donde la Historia dejó escrita una de las páginas más importantes de España.

Se puede, pero ni se quiso, ni se quiere… Aunque todavía estamos a tiempo.

Las maravillosas imágenes de Pepe Vico Arias del altiplano granadino.
El mar del Negratín con la majestuosidad del Jabalcón al fondo.

El embalse del Nagratín:

Perteneciente a la Cuenca del Río Guadalquivir, con una superficie de 2170 ha y una capacidad de 567 hm³, el Embalse del Negratín es el tercer embalse más grande de Andalucía después de Iznajar(981 hm³) y el embalse de Guadalcacín (800 hm³). Actualmente mantiene 317 hm3, con lo que está por bajo del 56 % de su capacidad (el punto más bajo de su media histórica) debido al constante trasiego de agua a Almería, Murcia y al propio Guadalquivir.

Se encuentra situado en la parte nor-oriental de la provincia de Granada, sobre el cauce del río Guadiana Menor (Guardal). Abastecido también por numerosos ríos (Baza, Cúllar, Galera, Guardal, Orce, Bravatas, Castril, Guadalentín, y diversos arroyos que nacen en Los Vélez, en el norte de Almería. Uno de ellos, el arroyo de la Cañada del Salar, cuyas aguas provienen de la aldea de Topares, es considerado el afluente más remoto del río Guadalquivir. A causa de que el estribo izquierdo de la presa no era lo suficientemente estable, fue construida de gravedad y materiales sueltos, con pantalla asfáltica para impermeabilizarla. De ahí que su aspecto sea distinto a las demás presas construidas de hormigón.

El embalse fue inaugurado el 31 de Diciembre de 1984 y propició a la desaparición de distintas cortijadas como el Cortijo Seco, Los Contadores, y el Cortijo La Gata, que junto a los Baños de Zújar y la pedanías de Las Juntas y Camariza, quedaron sumergidas bajo sus aguas, lo que supuso una pérdida importante de tierras de alta calidad que nunca fueron compensadas con la aportación de sus aguas a los municipios ribereños, excepto a Baza, la menos perjudicada, pero políticamente la más exigente.

Con su Mar del Negratín y sus preciosas vistas, mezcla de semi-desierto y frondosidad, es uno de los lugares de más belleza del Altiplano Granadino. Muy apropiado para el disfrute diversas actividades acuáticas y de vida sana, entre lo que destacan el Nuevo Balneario de Zújar, el Hotel la Alcanacia, la antigua piscina termal con su merendero-restaurante, en Zújar; la Granja, en Baza; las playas de Cuevas del Campo, entre la que está la primera nudista interior de España y sus diversos restaurantes ribereños; la de Freila con su Cortijo del Cura y su complejo residencial, así como un camping, etc, y que no falte una visita a Bacor.

Un conjunto de buenas opciones de turismo interior compartido por Cuevas del Campo, Bacor, Freila, Zújar y Baza donde las aglomeraciones no existen y se puede disfrutar de lo mejor en turismo rural.

 

 

Me puse a mirar lo primero que vieron mis ojos cuando se abrieron a la vida y observé que allí apenas faltaba algo, pero sí alguien; ¡muchos…!

 

     Seguí andando por las veredas que ahora son carriles, pasé por albercas que ya no están o que duermen su eterno sueño convertidas en escombros y lugares de zarzales, y me vi en ellas desnudo gritando al viento, remojando la fruta robada, o navegando por unos palmos de agua cristalina que entonces eran océanos.

 

     Como en un sueño… Pero desperté y estaba solo.

 

     Luego, después de andar lentamente entre ellos y de seguir el murmullo de una acequia que me conoce desde niño durante largo trecho, cuando llegué a uno de aquellos árboles que mis manos plantaron cuando apenas tenían fuerza, lo miré y pensé en aquél día en que mi padre me enseñó a plantar...

 

     ¡Cómo mis manos crearon algo tan hermoso y necesario....!

 

     Y creo, que al ver mi cara, tal vez ese árbol me reconoció y sus ramas intentaron tocarme el hombro, pero ya estaban viejas y no podían agacharse tanto. Entonces, para  ayudarle y a pesar de que a mí ya me cuesta trepar, me subí a su tronco y acaricié sus cimbreantes ramas que intentaban mostrarme el cielo... Y con una voz muy baja, me dio las gracias por regarlo, podarlo y darle abono a sus raíces....

 

     Susurrando  a mis orejas... Creo.  

 

     Creo que perdí por momentos la razón, pues a los susurros de la vega se unieron unas voces que hace ya muchos años no están por aquí y que llegaban a mis oídos tan cercanas que pensé estar en otro tiempo. Cerré los ojos y no quería abrirlos, pues pensaba que al abrirlos desaparecería todo lo que oía y veía con ellos cerrados.    

   

     Todo eso lo vi y lo escuché… Creo.

De “Cartas que nunca escribí”: Al sonido de la vega.
El Jabalcón desde el llano de Catín.
El Negratín a la puesta de sol desde el Hotel La Alcanacia.
Semana Santa de 2013
Reyes 2.013
Una imagen de Zújar (Caño Jorge) Foto de Encarni Vico
El día de la Cruz en 2.012
Día de la Cruz

¡Hay que verlo...!

Una típica casa-cueva (Foto de Encarni Vico)
En Negratín con el cerro Jabalcón al fondo
Los almendros en flor en el Jabalcón (1º de marzo de 2.012)
El Jabalcón con la luna al fondo
Desde la "Fuente Grande"
El Negratín desde los baños termales
El Negratín al anochecer

 

Sobre mí como autor.

 

Nací en Zújar (1952, Granada, España) y estoy afincado en Badalona. Autor de novela y cuento con títulos publicados en España, Colombia, México y USA.

 

Soy co-fundador de AEAGRA

(Asociación de Escritores del Altiplano de Granada y Pozo Alcón (Jaén) y colaborador del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía.

 

Finalista en el premio Azorín de novela 2012 de la editorial Planeta y la Diputación de Alicante con la novela “Al lado de tierra santa”  Número uno en ventas en todo el mundo de la editorial Umbriel (Urano) en formato electrónico.

 

Finalista en el premio Hispania de novela histórica 2013 con la novela “Te esperaré en la Alcazaba”

 

Diploma de la fundación literaria Argentina Internacional por el trabajo “El último viaje de mi amigo”

 

VII  Premio de Cartas de amor de la biblioteca de Cúllar (Granada) 

 

Desde hace años que escribo historias y novelas para mis hijos de los que algunos se han publicado y otros quedan por ahí...

 

 

Un poco más sobre mí:

 

Entré al colegio público a los 7 años.

 

Mi niñez, a pesar de los míseros tiempos que corrían, fue perfecta. Mis primeros andares por la vida no pudieron ser mejores pues, aunque nada teníamos, apenas nada necesitábamos. Además allí teníamos campo, naturaleza y, sobre todo, libertad.

 

A los 11 años, después de acabar los estudios primarios y lo que entonces llamábamos "el ingreso" en un curso doble, gracias a don Juan Olivér Pérez, mi gran referencia de maestro que fue el que me preparó para examinarme (gratis) junto a varios cientos de casos similares de la comarca de Baza. Dos conseguimos plaza de internados en un colegio de Granada y,  mediante sendas becas con que el régimen de entonces premiaba así a unos pocos privilegiados, me fui a estudiar a la capital.

 

Y empecé bachillerato en Granada.

 

Más tarde, a final del año 66 y por motivos familiares, nos fuimos a vivir a Barcelona toda la familia. Sin embargo nunca me despegué de mi tierra y, ahora, que tengo más tiempo libre, vivo casi con un pie en cada sitio. En Barcelona compaginé trabajo y estudios, dirigí de joven alguna empresa, después fundé una sociedad mayorista en el gremio eléctrico y posteriormente fui constructor de edificios, que acabó esta funesta crisis que padecemos actualmente.

 

Me considero admirador de los escritores de las generaciones del 27 y del 98, lo que parece ser que se refleja un poco en mis textos.

 

Empecé a escribir tardíamente, pues nunca antes dispuse de tiempo, pero de manera casi casual y en un momento delicado, escribí una novela para mi hija María del Mar en un cumpleaños suyo y desde entonces repito cada año.

 

Actualmente espero el momento de poder jubilarme para dedicarme por completo a mis cosas: la escritura y el campo.

 

(Aunque creo que al ver como pagan a los que hemos trabajado toda una vida, me parece que empezaré a adelgazar cuando eso llegue)

 

 

 

Actividades de AEAGRA
Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© Antonio Medina Guevara