Antonio Medina Guevara - Página de mis trabajos literarios
Antonio Medina Guevara - Página de mis trabajos literarios 

Ya llegan las Fiestas más importantes de la villa

 

El último sabado de abril ....

Representación del drama de Moros y Cristiano

 

Fiestas en honor a la Virgen de la Cabeza

Fiestas de Zújar (Granada)

 

Destaca la Romería, el último domingo de Abril, a la Ermita del Cerro Jabalcón, situada en la cumbre del Cerro Jabalcón en la que es la romería más antigua del Reino de Granada con más de 400 años de antiguedad, lo que permite disfrutar de la excepcional panorámica que desde el mirador se contempla y la Representación de Moros y Cristianos: Cautiverio y Rescate de Ntra. Sra. de la Cabeza de Zújar...  Nuestros famosos Papeles de Zújar

 

La patrona de Zújar
La romería a la ermita de la Virgen de la Cabeza en la cima del cerro Jabalcón

 

 

Pregón de las Fiestas de Zújar en honor a la Virgen de la Cabeza.

Viernes 26 de abril de 2013

 

Paisanas y paisanos:


Quiero agradeceros que hayáis pensado en mí para este pregón, pues pienso que hay aquí muchas personas más merecedoras de este honor… Si acaso tengo algún mérito, será el gran cariño que siento por éste, mi pueblo, sus gentes y sus Fiestas…  ¿Si es que eso tiene mérito?, porque no cuesta nada y yo sé que todos vosotros sentís lo mismo.


Gracias a todos por estar aquí escuchando las ocurrencias de una persona que sólo intenta compartir el cariño que siente hacia esta villa, sus tradiciones, sus lugares que son un lujo para nuestros sentidos y muy especialmente sus Fiestas en honor a nuestra Patrona: la Virgen de la Cabeza. Gracias a los que se han preocupado siempre de que esto siga para adelante cada año y a los que siguen haciéndolo.  Sé que a veces sois incomprendidos y —también a veces—, hasta criticados por preocuparos. ¿Qué le vamos a hacer?, no podemos pretender que todo sea perfecto… Pero no desfallezcáis, solamente piensan así unos pocos que no se paran a pensar.


Quiero dar también las gracias a don Antonio González, doña Puri Román, doña Elisa Sampelayo y a otras y otros, que a través de internet nos regalan cada día información sobre asuntos de aquí que nos hacen estar un poco más cerca a los que estamos lejos; a todos ellos, gracias por estar siempre atentos a lo que pasa en la villa y darlo a conocer a los demás... Pero quiero dedicarle un saludo muy especial a don Francisco Arredondo Arredondo, historiador de la villa, presidente de nuestra Asociación de Escritores del Altiplano en la que tantos éxitos estamos cosechando, además de muy amigo. Desde aquí, darle las gracias por dedicar tanto tiempo de su vida a la investigación de la historia de Zújar. Pienso, que algún día este pueblo le reconocerá como se merece su aportación a la historia y la cultura, que él tan generosamente nos regala.

Lo pienso y lo pido, pues lo merece mucho.


A las autoridades presentes, al párroco actual de Zújar: don José Antonio Sánchez, a los “papelistas” y oficiales, a las camareras de la Virgen por mantenerla siempre tan preciosa, a la  Hermandad y a los Tercios de Moros, Cristianos y Diablos, a las Asociaciones Cívicas locales que tanto hacen por Zújar y por estas Fiestas… A los visitantes que todos agradecemos su visita… Y un recuerdo muy especial a los que no han podido venir, que de sobra sabemos lo que sienten al no poder estar aquí…. Y a los que ya no podrán estar.

A todos...


Ahora os leeré algo referente a todo esto que empezamos ahora y que está extraído de algún libro mío publicado en el extranjero en el que les cuento cosas de aquí:


“Todos los sitios, todos los pueblos, en sus raíces tienen fiestas y tradiciones que sustentan la historia y las ilusiones de sus habitantes… Y mi pueblo no va ser menos…

Cuando el mes de abril ya ha hecho su trabajo de cuajar los frutos y abrir las flores que llegan con las primeras calores, entonces, cuando ya brilla el campo con todo su esplendor de primavera y las acequias cantan su murmullo cristalino en competencia con coros de jilgueros, colorines y toda clase de pajarillos, todos, absolutamente todo el mundo, habla de la Virgen, de moros, cristianos, diablillos…

…Y mi pueblo entra en las fiestas en honor a nuestra Patrona: la Virgen de la Cabeza”.


En otro libro publicado en América, les relato nuestra percepción de lo que pasa, vemos y sentimos, en estas fechas:


“Veo que las casas están recién blanqueadas y los balcones lucen engalanados la imagen de nuestra Patrona, también huelo que con la brisa llegan flotando olores lejanos: de la vega, el Cerro y de todo el altiplano. Son olores de tomillo, romero, alhucemas, retamas… También los cercanos de los jardines de las casas, de los huertos de la Alhanda y tantos otros sitios que están en mí: lilos, laurel, celindas, saúcos… Y las primeras rosas.

Debe de ser la primavera, el tiempo en que cada año mi pueblo revive su historia”


Estas son algunas parrafadas de libros que “hablan” de aquí y de los me escriben algunos lectores del otro lado del mundo preguntándome por esto. Naturalmente que yo les escribo para relatarles con más detalle todo lo que nos rodea y de nuestras tradiciones, a la vez que para agradecerles su interés… No puedo hacer menos.


Aunque parece estar olvidado, pensemos que sobre esta Alcazaba tristemente abandonada y sobre el suelo que pisamos está el fondo de todo esto: una tradición tan antigua y que a veces olvidamos los zujareños que hace cinco siglos intervenimos en el cambio del mundo, que llegaron nuevos repobladores y trajeron una nueva fe y también a nuestra Patrona, pero no debemos olvidar que los moros nos dejaron un gran legado que se mezcló con lo que llegaba y, que de todo eso y de una pluma anónima, salieron los “Papeles”…

Pero volvamos aquí y ahora.


Celebramos durante el año muchas fiestas, pero para nosotros, con mayúscula, solamente hay estas Fiestas.

Y cada año, cuando llegan, crecen en nuestros pensamientos los más puros sentimientos hacia nuestra Patrona y a nuestra tierra. Siempre, pero sobre todo al llegar estas fechas tan importantes para todos nosotros, no paramos de hablar de las Fiestas…Yo no voy a repetir lo que tantas otras voces dijeron antes y mejor de lo que yo lo haría: que nuestro entorno es precioso, que nuestros barrios todavía conservan un encanto con regusto a moruno, que nuestras tradiciones son centenarias y que no se entenderían las Fiestas sin los moros, cristianos, diablillos, la romería a la ermita del Cerro, los tambores, los “Papeles”... Que la iglesia en sábado de Fiestas se estremece al sonido de las “cajas” que es como aquí llamamos a esos tambores que parece que le hablen, de nuestra banda de tambores y la magnífica banda de música, de los “vivas” que salen de las gargantas y que nos estremecen a todos… De que la iglesia se riega con lágrimas de emoción.


… ¡Son tantas cosas…!


Eso lo sabemos y lo sentimos cada año todos los zujareños. Como también sabemos que nuestros mayores nos inculcaron un amor hacia éstas, nuestras Fiestas, muy difícil de explicar. Tanto es así, que a veces, cuando llega el momento de mencionarlas, la emoción nos quita la palabra porque nuestro corazón no nos deja hablar.

¡Pero es que no es para menos…!


En estas fechas, a la Virgen  —como a cualquier madre—, le brilla la mirada de alegría al ver como su “casa” se llena a reventar con tantos de sus hijos, y nosotros, sus hijos, estamos que no cabemos en nuestro cuerpo de tanto gozo por estar aquí... ¡Con Ella…! Como cualquier hijo que vuelve a su casa. Por eso y por otros muchos motivos, siempre están las Fiestas de la Virgen en nuestros pensamientos y en nuestra boca.

Especialmente, los que vivimos fuera, a cada momento andamos diciendo a todos nuestros amigos y conocidos cosas de nuestro pueblo y, siempre, sin poder evitarlo, acabamos hablándoles de nuestras tradiciones.


Hace poco, un amigo de Barcelona me dijo mientras tomábamos unas cervezas en un bar:


—Antonio… Cuando me hablas de tu pueblo, me enseñas sus paisajes y cuentas cosas de vuestras Fiestas, la verdad es que me das un poco de envidia… 

—Pues sí… —le respondí orgulloso— ¡Y eso que no lo has visto…!  Si lo vieras, si fueras alguna vez a las Fiestas de la Virgen de mi pueblo, verías y escucharías cosas que yo no te puedo explicar, pero que son maravillosas… ¡No te lo puedes imaginar…! No puedes imaginarte lo que pasa allí en primavera, sólo decirte que el campo brilla de verde, el agua canta por las acequias y fuentes, el cielo parece que baje a la tierra a ver lo que pasa y el sonido de los tambores acompaña a los estruendos de los cohetes en el cielo. La gente está contenta, olvida por un tiempo sus preocupaciones y los niños se despiertan cada día al son de tambores y pasacalles… Pero hay otras muchas cosas que yo no sabría explicarte, porque para saber lo que son… ¡Hay que verlas y oírlas…! ¡Hay que sentir lo que mi pueblo siente y hay que ver, como niños y mayores, se emocionan por algo que no se puede explicar con las palabras…!  


Y se quedó muy pensativo mi amigo…


Sin saberlo yo, sin poder expresarle lo que son para nosotros las Fiestas, creo que al verme explicarle lo que sentía me entendió.


 No puedo negar —ni quiero—, que soy un enamorado de cuanto nos rodea; que a veces, comentando cosas de aquí con mis amigos de siempre y de otros pueblos vecinos, como el de Cuevas del Campo, don Antonio Víctor Martínez, creador de la magnífica Semana Santa viviente de su pueblo que cada año atrae a tantísimos turistas de toda España y en la que participan admirablemente cientos de cueveños, al escucharlos, me parecen  ser también unos locos enamorados de esta tierra compartida desde siempre. También me dicen estos amigos y les digo, que añoramos ver y respirar esta tierra cuando estamos fuera... 


Ahora os hablaré de milagros:


Cuando mi hijo Carlos era pequeño, en unas Fiestas y al pasar por el camarín de la Virgen, nos fijamos en que se quedó mirándola fijamente a la cara; después salimos toda la familia a la plaza a esperarla como siempre. Yo lo subí entonces a mis hombros para que la viera bien y, al bajarlo a tierra, observamos que se quedó pensativo y un poco serio. Entonces su madre le preguntó por qué se quedó serio; él le respondió:


—Le he pedido a la Virgen un milagro… Le he pedido que me salgan los dientes que me faltan.


Naturalmente que se produjo el “milagro”… ¿Cómo no le iban a salir después los dientes?


A los pocos meses mi hijo Carlos se miraba sonriente en los espejos al ver como lucían sus nuevos dientes que salían a la luz de su boca. Él, en su inocencia de crío, pensó entonces que era un milagro lo que le había pasado, que no era una cuestión propia de la naturaleza… Al cabo del tiempo me di cuenta de que yo también creí, y creo, que se había producido un milagro y no porque sus dientes de leche dieran paso a los que lleva ahora en su boca, sino al hecho de que ya tan niño recurriera a la Patrona de “su pueblo” para solucionar lo que él pensaba en aquellos momentos que era un imposible.

Así son los milagros… Algo que pasa cuando ves imposible que pase.

Y pensé entonces y pienso ahora:


¿Acaso no es un milagro, que esa Imagen atraiga la fe de un niño? ¿Acaso no es un milagro, que niños y mayores pongan su fe en una Imagen tan pequeña, pero que expande su grandeza hasta el infinito…? Pues yo creo que sí, que los milagros son el día a día de tanta gente que desde los comienzos de su vida y hasta su final, piensan en Ella y le piden lo que todos pediríamos a nuestra madre.

En definitiva: creo que en estas fechas y gracias a Ella nos hacemos todos un poco mejores. ¿Acaso no es eso, también un milagro...?


Así es y así será siempre.  


Tenemos unas Fiestas por las que alguna gran ciudad pagaría millones por tenerlas. Son centenarias y únicas en su género, con tanta tradición y sentimiento que hasta otros santos sentirán envidia de nuestra Virgen.

Para todos nosotros… ¡Son las mejores!


Todo esto es parte de lo mucho bueno que tenemos, pero por desgracia no todo es perfecto. ¿Qué nos pasa a los zujareños y a los que deberían velar por obligación de estar atentos a todo esto?

Se siente una gran pena cuando se quiere a esta villa tan llena de historia, pero a la vez tan olvidada sistemáticamente por quienes tienen la obligación de mantenerla viva. Parece que a los diversos cargos consistoriales que han ido pasando durante las últimas cuatro décadas, no les ha importado un comino que desaparezcan tantas huellas dejadas por nuestros paisanos moriscos y repobladores, en cambio, sí que se han mantenido intactas las tradiciones por personas generosas y el pueblo llano, que fueron y es, el alma de todo. 

 

Muchos sitios con menor importancia histórica que esta villa, han sabido mostrar sus fiestas a los demás y sacar provecho de su peculiaridad mediante la promoción turística de su historia. Espero que, aunque muy tarde, sea todavía tiempo de hacer lo mismo en nuestro caso… Supongo que es lo que esperamos todos.

Hay en España y en el mundo muchas fiestas de Moros y Cristianos, pero creo que ninguna otra basada en una obra teatral como son los “Papeles”. Pues bien, hace poco leí que nuestros vecinos de Benamaurel promocionaban estas fiestas compartidas como si fueran suyas solamente, y que lo hacían con el patrocinio de su Ayuntamiento, la Unión Nacional de Entidades Festeras de Moros y Cristianos y hasta con el apoyo de la UNESCO. En ese acto se nombraba a Benamaurel Sede Sur  Peninsular para la Declaración y que yo quiero desde aquí felicitar a nuestros vecinos, especialmente a nuestro compañero de AEAGRA don Miguel Ángel Martínez por su interés en este proceso que, aunque considero les viene de prestado, no por ello les desmerece, ya que sus autoridades se preocupan por ellos y de sacar buena tajada de un melón donde otros no encontramos el melonar… No hace falta que os diga lo que sentí al leer la noticia, solamente os diré, que como zujareño me sentí mal. Muy mal. En el cartel no había ni una sola letra que indicara nada de Zújar. Como si ellos fueran los únicos dueños de esta tradición que nos viene de siglos y que nació aquí. Bueno, que cada uno saque sus conclusiones.


Viendo esto me vienen a la memoria algunos de los que han intentado durante mucho tiempo que nuestras Fiestas sean cada vez mejores, como fueron los años en que don Jesús Martínez y don Mariano Navarro, junto a otros muchos, aguantaron injustos diretes en pago a su preocupación y que supongo pasará igual ahora. Y yo me pregunto: ¿por qué será, que cuando algo parece funcionar en esta villa, unos pocos se encargan siempre de afearlo, consiguiendo al final que las ilusiones acaben transformándose en hastío?. ¿Por qué no se reconoce apenas el trabajo de los que ponen su ilusión y se apoya a quienes se preocupan por algo que no les da sino quebraderos de cabeza a cambio de nada…? 


Desde aquí, os pido a todos que cambiemos. Que les demos ánimo a cuantos quieren mejorar las Fiestas y al pueblo en general y no escuchemos a los que nada bueno nos aportan.

En fin…


Quiero deciros que mis pensamientos se embotan de recuerdos hacia muchas personas que ya no están entre nosotros, pero que siempre estarán en mis pensamientos: a mis padres, que se fueron como tantos otros con todo esto que nos rodea en sus mentes, a las personas que pasaron por mi infancia y dejaron su huella en mí. A los mismos que antes sintieron lo que ahora nosotros sentimos.

¡Son tantos…!


Cuando paseo por mi barrio me vienen a la memoria otros tiempos. Tiempos felices en los que nada teníamos, pero es que casi nada necesitábamos… Y a pesar de sentir la falta de muchos vecinos, siento un gran alivio al volver siempre a mis raíces. Aquellos eran malos tiempos, pero vivíamos rodeados de buenas personas, lo que nos hacía sentirnos felices al saber que teníamos alrededor a nuestra gente; que los vecinos eran de la familia y una gran familia éramos todos los vecinos. De mi barrio del Ángel y de las Casas Baratas, de la carretera de grava donde tantas parejas empezaron a tontear con su futuro, el bar de Torres, que entonces era el punto que nos comunicaba con el resto del mundo y que también fue punto de partida de muchísimos zújareños, entre los que yo me encuentro; de algunos viejos que nos contaban cuentos y fantasías que nos hacían soñar.


Tiempos de moros, cristianos, fuentes encantadas, tesoros ocultos…


¡Qué tiempos…!


No digo nombres, pues no cabrían en muchas hojas, pero sabed que yo los tengo a todos en el cuaderno de mi memoria… Ya, casi nada ni ninguno está, pero todos viven en mí y espero que con el paso del tiempo sigan viviendo en todos nosotros.


Para terminar, daros las gracias a los presentes, a los que no pueden estar por algún motivo y que de sobra sabemos lo que sienten al no poder estar aquí y, sobre todo, un recuerdo muy especial a los que ya no estarán y que partieron todos con una misma ilusión en sus pensamientos: ¡ver de nuevo a su Virgen…! A los que se preocuparon en su día y los que se preocupan actualmente por todo esto con cariño y dedicación… A mis padres, que seguro estarán por aquí en el cielo de esta noche, a mi  mujer y a mis hijos (en especial a mi hija María del Mar que está ahí) por considerar a mi pueblo el suyo, a los que me conocen y a los que me gustaría conocer, a los que nos visitan…


 A todo el mundo.


… Un abrazo muy fuerte para todos y acabaré como acabamos aquí siempre:


¡Vivan las mejores Fiestas…!  ¡Viva la Virgen de la Cabeza…! 

 

 

Sobre mí como autor.

 

Nací en Zújar (1952, Granada, España) y estoy afincado en Badalona. Autor de novela y cuento con títulos publicados en España, Colombia, México y USA.

 

Soy co-fundador de AEAGRA

(Asociación de Escritores del Altiplano de Granada y Pozo Alcón (Jaén) y colaborador del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía.

 

Finalista en el premio Azorín de novela 2012 de la editorial Planeta y la Diputación de Alicante con la novela “Al lado de tierra santa”  Número uno en ventas en todo el mundo de la editorial Umbriel (Urano) en formato electrónico.

 

Finalista en el premio Hispania de novela histórica 2013 con la novela “Te esperaré en la Alcazaba”

 

Diploma de la fundación literaria Argentina Internacional por el trabajo “El último viaje de mi amigo”

 

VII  Premio de Cartas de amor de la biblioteca de Cúllar (Granada) 

 

Desde hace años que escribo historias y novelas para mis hijos de los que algunos se han publicado y otros quedan por ahí...

 

 

Un poco más sobre mí:

 

Entré al colegio público a los 7 años.

 

Mi niñez, a pesar de los míseros tiempos que corrían, fue perfecta. Mis primeros andares por la vida no pudieron ser mejores pues, aunque nada teníamos, apenas nada necesitábamos. Además allí teníamos campo, naturaleza y, sobre todo, libertad.

 

A los 11 años, después de acabar los estudios primarios y lo que entonces llamábamos "el ingreso" en un curso doble, gracias a don Juan Olivér Pérez, mi gran referencia de maestro que fue el que me preparó para examinarme (gratis) junto a varios cientos de casos similares de la comarca de Baza. Dos conseguimos plaza de internados en un colegio de Granada y,  mediante sendas becas con que el régimen de entonces premiaba así a unos pocos privilegiados, me fui a estudiar a la capital.

 

Y empecé bachillerato en Granada.

 

Más tarde, a final del año 66 y por motivos familiares, nos fuimos a vivir a Barcelona toda la familia. Sin embargo nunca me despegué de mi tierra y, ahora, que tengo más tiempo libre, vivo casi con un pie en cada sitio. En Barcelona compaginé trabajo y estudios, dirigí de joven alguna empresa, después fundé una sociedad mayorista en el gremio eléctrico y posteriormente fui constructor de edificios, que acabó esta funesta crisis que padecemos actualmente.

 

Me considero admirador de los escritores de las generaciones del 27 y del 98, lo que parece ser que se refleja un poco en mis textos.

 

Empecé a escribir tardíamente, pues nunca antes dispuse de tiempo, pero de manera casi casual y en un momento delicado, escribí una novela para mi hija María del Mar en un cumpleaños suyo y desde entonces repito cada año.

 

Actualmente espero el momento de poder jubilarme para dedicarme por completo a mis cosas: la escritura y el campo.

 

(Aunque creo que al ver como pagan a los que hemos trabajado toda una vida, me parece que empezaré a adelgazar cuando eso llegue)

 

 

 

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