Antonio Medina Guevara - Página de mis trabajos literarios
Antonio Medina Guevara - Página de mis trabajos literarios 

No matéis al gorrión

"No matéis al gorrión"

 

Fue mi primera publicación comercial.

 

La escribí a principios de 2.009 en un momento muy dificil para mí, para regalarsela a mi hija María del Mar en agosto para su cumpleaños. Le gustó, y decidí enviarla a Editorial Atlantis para su lectura y evaluación.

 

Se publicó en marzo de 2.010 y tuvo una excelente acogida en público y crítica. Actualmente está teniendo más éxito aún que al principio.

Acto de presentación del libro
Un aspecto de la concurrida sala
Con José Vaccaro (escritor), Salva Renón (profesor y presentador) y Carlos García

Entre montones de libros: opinión
No matéis al gorrión:


     "La tierra... ¿Qué es la tierra…?    Alguien me dijo una vez que la tierra es el espacio donde se plantan las almas... Yo entonces no lo entendía.     También me dijo que todas las tierras parecen iguales, pero que todas son diferentes.   

 

 Comenzaré por decir, que la mía es una tierra seca, fuerte; con acequias que son las venas por donde el agua transmite la vida a su paso; que a su vez vienen de unos sitios donde laten muchos corazones enterrados: sus fuentes. A veces es tan gris, tan clara, que se confunde con las nubes del cielo; a veces tan roja, que parece que sangre..., ¡y fuerte!.     Tiene que serlo".


     Me encanta la portada de este libro. Campos al atardecer, luces anaranjadas y cielo cubierto y, de repente, una zona blanca que reza "No matéis al gorrión", cualquiera diría que estamos ante una novela negra, verdad…?Sin embargo, hoy lo que os traigo es una historia de amor. De esas historias que nacen en la niñez y crecen junto con las ilusiones de una vida mejor.


     Estamos en la dura España rural de la posguerra. Es dura la tierra en los pueblos pequeños, es duro el hambre, y más duros son los recuerdos que no se han enfriado lo suficiente como para ser sólo recuerdos.


Allí está Antonio, un niño que crece como tantos otros en una zona rural que le permite sentirse libre, donde hay vecinos que son familia aunque no lleven apellido y donde las ilusiones pasan por las grandes ciudades, donde se estudia. Antonio se enamora, desde siempre que diría cualquiera a quien le preguntaran pasados los años, de Isabel, una vecina que hace con él el difícil camino de la vida que les ha tocado.


     Dice Miguel Hernández y el autor del libro así nos lo recuerda, que los gorriones son los niños del aire; así que ya tenemos al gorrión que alude el título. Sin embargo, pronto me olvidé de Miguel Hernández al adentrarme en este libro porque tenía un regusto conocido, a viejo, a clásico.


     Si habéis leído el fragmento que he puesto no me podéis negar que suena a El camino, a los pueblos de Cela, a historia bien contada, con pausa, escogiendo las palabras para que nos calen hondo. Yo cuando llegué a ese párrafo ya supe que había caído rendida a los pies del autor.  Y puedo asegurar que no es un fragmento único, el libro está lleno de párrafos memorables por su fuerza y su serenidad.

 

     Os invito a conocer una historia contada en muchas casas, en muchos pueblos, una historia de muchas personas que vivieron esta época tan complicada y que Antonio Medina nos acerca, porque no es sólo una historia de amor, sino que es la historia de una vida. De un niño que quiere volar y apenas es consciente de la situación económica, un joven que quiere progresar y de todo aquello que le rodea, no sólo su amada sino el cementerio con su "corralillo", Juan el de la huerta, Matías... Tantas personas son las que nos rodean y nos marcan, que si no tuviéramos un cuaderno de la memoria no seríamos capaces de recordarlos a todos. Por suerte nuestro gorrión tiene uno, y nos permite leerlo.    

 

     Y sí, también es una magnífica historia de amor.

 

Sobre mí como autor.

 

Nací en Zújar (1952, Granada, España) y estoy afincado en Badalona. Autor de novela y cuento con títulos publicados en España, Colombia, México y USA.

 

Soy co-fundador de AEAGRA

(Asociación de Escritores del Altiplano de Granada y Pozo Alcón (Jaén) y colaborador del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía.

 

Finalista en el premio Azorín de novela 2012 de la editorial Planeta y la Diputación de Alicante con la novela “Al lado de tierra santa”  Número uno en ventas en todo el mundo de la editorial Umbriel (Urano) en formato electrónico.

 

Finalista en el premio Hispania de novela histórica 2013 con la novela “Te esperaré en la Alcazaba”

 

Diploma de la fundación literaria Argentina Internacional por el trabajo “El último viaje de mi amigo”

 

VII  Premio de Cartas de amor de la biblioteca de Cúllar (Granada) 

 

Desde hace años que escribo historias y novelas para mis hijos de los que algunos se han publicado y otros quedan por ahí...

 

 

Un poco más sobre mí:

 

Entré al colegio público a los 7 años.

 

Mi niñez, a pesar de los míseros tiempos que corrían, fue perfecta. Mis primeros andares por la vida no pudieron ser mejores pues, aunque nada teníamos, apenas nada necesitábamos. Además allí teníamos campo, naturaleza y, sobre todo, libertad.

 

A los 11 años, después de acabar los estudios primarios y lo que entonces llamábamos "el ingreso" en un curso doble, gracias a don Juan Olivér Pérez, mi gran referencia de maestro que fue el que me preparó para examinarme (gratis) junto a varios cientos de casos similares de la comarca de Baza. Dos conseguimos plaza de internados en un colegio de Granada y,  mediante sendas becas con que el régimen de entonces premiaba así a unos pocos privilegiados, me fui a estudiar a la capital.

 

Y empecé bachillerato en Granada.

 

Más tarde, a final del año 66 y por motivos familiares, nos fuimos a vivir a Barcelona toda la familia. Sin embargo nunca me despegué de mi tierra y, ahora, que tengo más tiempo libre, vivo casi con un pie en cada sitio. En Barcelona compaginé trabajo y estudios, dirigí de joven alguna empresa, después fundé una sociedad mayorista en el gremio eléctrico y posteriormente fui constructor de edificios, que acabó esta funesta crisis que padecemos actualmente.

 

Me considero admirador de los escritores de las generaciones del 27 y del 98, lo que parece ser que se refleja un poco en mis textos.

 

Empecé a escribir tardíamente, pues nunca antes dispuse de tiempo, pero de manera casi casual y en un momento delicado, escribí una novela para mi hija María del Mar en un cumpleaños suyo y desde entonces repito cada año.

 

Actualmente espero el momento de poder jubilarme para dedicarme por completo a mis cosas: la escritura y el campo.

 

(Aunque creo que al ver como pagan a los que hemos trabajado toda una vida, me parece que empezaré a adelgazar cuando eso llegue)

 

 

 

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© Antonio Medina Guevara